'ELYSIUM'. Bienvenidos a la raza humana



CRÍTICA DE CINE

'Elysium' (Neill Blomkamp. Estados Unidos, 2013. 109 minutos)

El sorprendente debut de Neill Blomkamp con ‘District 9’ ya apuntaba un talento desmesurado para combinar crítica social con ciencia ficción. Todas las cualidades que poseía el guion se veían recompensadas por una dirección dotada de clase, efectismo y excelente manejo del tempo fílmico. ‘Elysium’, pese a tener una primera hora que roza la brillantez, se deja atrapar por ese presupuesto enorme que ha tenido y que de un modo u otro le obliga a realizar guiños a una comercialidad que hace que la película no pase la catalogación de algo más que correcta.

Con John Carpenter como instructor de ciertos aspectos argumentales –fundamentalmente de ‘2013: Rescate en Los Ángeles’- Blomkamp sitúa en Los Ángeles –extendible a la Tierra- ese lugar residual repleto de delincuencia y de malos trabajos, en el que habita la gente de clase media y baja que no ha conseguido el pasaporte que les permita vivir alejados de un mundo contaminado en el paraíso creado para los ricos, llamado Elysium. En esa primera hora se juega con las pateras a modo de naves que intentan colarse en el paraíso porque ya no tienen nada que perder en un planeta que está terminal. Los cambios de acción y el dinamismo anuncian otra proeza visual que comienza a decaer cuando todo se vuelve tan normal que realmente se puede llegar a pensar en ciertas razones de peso para que todo se desinfle.

Los personajes, bien presentados, se difuminan para transformarse en tópicos chirriantes. En esa galería de prototipos se lleva la palma una Jodie Foster que únicamente se emula a sí misma en su papel de ‘Plan oculto’ llegando a ser un tanto histriónica sin aportar ese temple que una vez tuvo. Matt Damon siempre sale airoso, aunque tampoco ofrezca nada nuevo, pero es un actor que funciona y la taquilla lo agradece. Lo más fascinante es volver a disfrutar de un actorazo como Sharlto Copley –que protagoniza también la nueva película de Blomkamp, ‘Chappie’- y aunque por momentos exagera, nunca están de más sus muecas y los rincones oscuros que muestra de un personaje un tanto corto de guion.

Se juega con las añoranzas, el querer lo que no se tiene y ciertos amores de infancia que llega a ser un reclamo para cierta gazmoñería que incluye enfermedades que solo se curan en ‘Elysium’. Los revolucionarios con aires de grandeza se cuelan también en una sociedad resquebrajada de millonarios que quieren la vida eterna en un reducto del espacio.

La fotografía y el montaje son elementos muy buenos que aliados con la habilidad en la dirección componen una película con una más que solvente factura pero de guion insuficiente. Ese juego de realidades sumergidas con la actualidad del momento se enunciaba con mucho poderío, pero las garras de caer en la presa fácil de la comercialidad han herido a un producto que no hay que olvidar es tan digno como talentoso.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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'NATURALEZA DE LA NOVELA'. Luis Goytisolo




CRÍTICA LITERARIA

'Naturaleza de la novela'
Autor: Luis Goytisolo
Editorial: Anagrama
Páginas: 189
Año: 2013


SUGERENTE, INSTRUCTIVO, SUPERFICIAL
 
El nuevo ganador del Premio Anagrama de Ensayo se ha decantado por realizar un estudio sobre la novela y su devenir a lo largo de la historia. Goytisolo no da ninguna clave nueva ni tampoco descubre acontecimientos que fuesen inciertos. Aunque su ensayo es correcto e interesante, se echa en falta que no profundice más en diferentes aspectos, como es el siglo XX, al que despacha demasiado rápido. También es cierto que al ser un ensayo esto le permite ofrecer un discurso más personal y solamente exhaustivo en aquellas partes que el propio autor considera adecuadas. Ocurre lo mismo con la selección de textos y diversos avatares del género.

Todo tiene un orden preciso en su exposición. Sin duda alguna los aspectos más interesantes los ofrece el autor de ‘Las afueras’ al dedicarlos a la Biblia y a su repercusión de cara a la aparición y expansión de la novela. Goytisolo glosa acertadamente cada uno de los avances que desarrolla con un buen número de textos que explican de forma adecuada las diferentes tesis que expone a lo largo del ensayo.

El lenguaje empleado es muy llevadero, por lo que facilita el acercamiento del texto a cualquier neófito en la materia. Quién se considere avezado en la cuestión planteada asistirá a una exposición más bien breve, pero muy organizada,  de lo que fue el nacimiento del género, pero no descubrirá ninguna novedad. Evidentemente se puede estar de acuerdo o no con algunas de sus aseveraciones –pero en modo alguno es un texto polémico- y con las selecciones que elige u olvida, pero eso, como es natural, es a gusto del propio autor.

Resulta muy lúcido en ciertos pasajes –la creación del humor inglés, gracias a Dickens-  del mismo modo que es alabable su capacidad de concreción sobre cuestiones altamente debatidas -¿fue la primera novela  'El Lazarillo' o 'Don Quijote'?-.

Es en su epílogo cuando manifiesta las ideas más extremas al considerar que el género ha dejado de renovarse y que ya no da más de sí. Lo equipara  a otras formas de arte cuya duración ha sido tres o cuatro siglos. Tampoco esto lo desarrolla mucho más. Supuestamente, el autor considera que con las explicaciones anteriores ha quedado constancia de que no se puede aportar ya nada nuevo y que su desaparición es ya un hecho.

Pese a no ofrecer grandes cosas, sí que hay que matizar que su aproximación es muy interesante, pero se añora que en toda esa muerte de la novela se sirva de ejemplos tan convencionales que no permiten que el buen regusto inicial perdure hasta un final tan acelerado como poco ilustrativo.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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'COLINAS QUE ARDEN, LAGOS DE FUEGO'. Javier Reverte




CRÍTICA LITERARIA

'Colinas que arden, lagos de fuego'
Autor: Javier Reverte
Editorial: Plaza&Janés
Páginas: 399
Año: 2012


ÁFRICA SIEMPRE VUELVE
 
Javier Reverte recupera el pulso de su mejor escritura cuando percibe cerca África. Le sienta bien este continente, lo que cuenta gana en intensidad, atrapa, contagia. Probablemente no hay otro autor español que haya reflejado con tanta vida, los cinco sentidos al tajo, sus valores, miserias y contradicciones. Una década después de su aclamada trilogía africana, Reverte ha vuelto a África. Entre medias, el madrileño viajó a otros lugares, contrajo la malaria, se las tuvo con osos, descendió el río Yukon, el Amazonas, fue al Ártico, tocó la novela y algo la poesía. Pero el reclamo de África era grande y ‘Colinas que arden, lagos de fuego’ nace de esa incontenible pasión por esas tierras, específicamente por Kenia y Tanzania.
 
Las últimas incursiones de Reverte en la literatura de viajes habían dejado algo tocado al lector. Su periplo canadiense y por el Artico estaban cuajados de grandes hazañas y fracasos y tocaban cumbres literarias. Interesaban, fuera de duda, aunque les faltaba encanto, el toque personal que solo este escritor sabe dar a sus vueltas por el mundo. Muchos siguen tratando de copiar su estilo o tomarlo como referencia. Parece sencillo, aunque esa facilidad es aparente: el equilibrio entre esa mezcla entre selectos dosieres de historia del lugar recorrido, encuentros y conversaciones con nativos y pensamientos y reflexiones personales más profundas. Reverte tiene un estilo identificable, ganado a pulso y a base de hacer páginas, leer y releer y experiencias.
 
Diez años después, en definitiva, ha vuelto a África y lo ha hecho con novedades. Ya no viaja solo, como era la norma. En esta obra se rodea de gente afín, amistades. No le hace perder interés y apenas resta para algo, el viajar, que parece que exigía la soledad del individuo. Se agradece incluso poder familiarizarse de forma continua con otras personas además del autor. La segunda diferencia respecto al pasado es que ahora no es un viaje, son dos, apenas hermanados. El primero por tierras keniatas, atravesando la reserva natural del Samburu, en convivencia con la fauna del lugar, empapándose de mitos, leyendas y realidades –atención a los diarios de Meinertzhagen- y recorriendo aldeas por las que el tiempo parece no pasar, en las cercanías del lago Turkana.
 
La segunda parte de la obra sube el interés y centra al lector al observar que la ruta marcada de inicio tiene un fin al que se ansía llegar, un objetivo, recorrer en barco de un extremo a otro el lago Tanganika. La picaresca que envuelve en el trato a muchos de sus guías, el contacto directo con la naturaleza y el pasar por lugares envueltos por un halo legendario, tantas veces oscuro, van atrapando al lector en la telaraña africana que tanto disfrutó en la anterior trilogía y que se echaba de menos. Como colofón, Reverte le da al libro un cierremagistral, a la altura, al visitar donde quedó enterrado el corazón del doctor Livingstone, un rincón apartado de toda ruta turística y que le sirve para tejer unas líneas que desvelan una vez más los latidos sentimentales tanto del autor como del continente que tanto ama.

RAFAEL GONZÁLEZ

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'AYER NO TERMINA NUNCA'. Otro fiasco de Coixet



CRÍTICA DE CINE

'Ayer no termina nunca' (Isabel Coixet. España, 2013. 108 minutos)

‘Ayer no termina nunca’ solo posee dos elementos interesantes: una idea y Candela Peña. La idea ya se encarga de tirarla por tierra la propia Coixet con un guion tan malo como inconsistente. Las decisiones argumentales parecen sacadas de la chistera de la desesperación más manida que pudiese existir entre todas las posibilidades. Juntar a un matrimonio separado en el cementerio por un posible traslado del cadáver del hijo de ambos tras cinco años sin verse era un punto de partida que sonaba interesante. Pero ya desde el arranque se difuminan esas intenciones, que no dejan de ser un argumento para un cortometraje.

El hecho de que sitúe la historia en un futuro (2017) en el que sólo se refleja lo caótica que será España en ese momento es un mero artificio para jugar a realizar un cine con pretenciosos tintes de crítica social que, evidentemente, son caprichos improductivos e inconsecuentes. No faltan las menciones a los rescates europeos, los desahucios, los bancos… todo de pasada, como dejando constancia de que se conoce la actualidad.  La acción se desarrolla en una nave –que es un cementerio con impresión de abandonado- casi en ruinas por la que los personajes deambulan con sus recuerdos y sus reproches envueltos en unas frases tan mal escritas como peor resueltas. 

Es una pena que un actor tan notable como Javier Cámara se muestre en esta película tan alejado de lo que puede ser un buen trabajo. Lleva todo hacia una especie de humor sin gracia que contrasta –y mucho- con la seriedad formal de una Candela Peña que trabaja con esas frases imposibles que en ella suenan naturales. La dirección llega a marear con unos movimientos de cámara que jamás generan tensión en el espectador. Tampoco ayuda el jugar con una especie de  reflexiones a modo de aparente documental en blanco y negro -¡cuánto daño le ha hecho a Coixet realizar los documentales insustanciales que ha venido dirigiendo!- que todo lo vuelven aún más pesado y sin sentido.  El sonido tampoco ayuda mucho y por momentos los diálogos no se entienden con nitidez.

‘Ayer no termina nunca’ juega a ser un pequeño producto –eso en apariencia, porque al ver los créditos se constata que Coixet no ha estado exenta de  ayudas potentes- intimista pero que en realidad es otra muestra más de demagogia sin talento con una duración tan abusiva como innecesaria. A pesar de todo, Coixet seguirá rodando y presentando sus películas en festivales.
 
IVÁN CERDÁN

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'ANTIGUA LUZ'. John Banville




CRÍTICA LITERARIA

'Antigua luz'
Autor: John Banville
Editorial: Alfaguara
Año: 2012
Páginas: 293


ODA A LA PALABRA DE UN GRAN BANVILLE
 
La memoria y sus recovecos tienen un papel fundamental en esta excelente novela del autor irlandés John Banville. Muy por encima de la trama se sitúa el excelente manejo del lenguaje que emplea el autor. Siguiendo pautas 'nabokovianas', por las que se valora el estilo y la estructura más que las grandes ideas, Banville usa gran parte de su artillería en recrear aspectos pasados y presentes de la vida del actor aparentemente retirado Alexander Clave. Resulta muy curioso el ligero paralelismo que hay con la novela ´La humillación’ de Philip Roth en cuanto a la coincidencia de que el protagonista de ambos textos sea un actor que se ha quedado sin palabras en un escenario y que a través de ese aparente retiro comienza a aventurarse en nuevas evocaciones. De todas formas, la falta de esperanza de Roth no tiene nada que ver con el personaje de Banville.

En 'Antigua luz’ la forma en la que se combina esa dualidad de tiempos –pasado y presente- es certera y nunca desubica al lector. Las trampas que los recuerdos someten a las personas son fundamentales para recrear una adolescencia plagada de cierta lascivia y morbosidad en la figura de la sugerente señora Gray, madre de su mejor amigo, con la que mantiene una especie de relación carnal altamente satisfactoria y por la que comienza a descubrir sus primeras debilidades como ser humano. Con ecos de Joyce y  de sus epifanías, Banville argumenta de un modo detallado todo ese universo plagado de evocaciones, algunas tan irreales como sentidas, que ayudan a conocer a un Clave que de un modo casi enigmático realiza su debut en el cine cuando aparentemente estaba retirado. De nuevo las coincidencias –el propio Banville quizá se dé un pequeño papel, reservándose el personaje de JB- le hacen revivir una situación desgraciada con respecto a su hija. La búsqueda de respuestas es una constante y le llevan a viajar al lugar del dolor envuelto en mantos aparentes de sustituciones afectivas –como es el viaje a Italia-. La búsqueda de paralelismo entre sus circunstancias actuales y lo que fueron las de tiempo atrás consiguen que su memoria bascule por aquellos rincones ya olvidados y que solo ocultan más dolor.

El ritmo que imprime Banville es muy sosegado. Su empleo meticuloso de las palabras, su estricto orden y su perfecta construcción de las frases consiguen que ese recrearse por aquellos instantes revividos se disfruten por la fuerza que posee un escritor que, sin duda alguna, está en las más altas cimas de la literatura –no olvidar nunca su novela ‘El mar’-.

Hay cierta tensión en algunos instantes en los que recuerda sus encuentros con la interesante señora Gray. Siempre hay un límite que lo hace tan peligroso como excitante. El juego de experimentar, de enfrentarse a las primeras preguntas sin respuestas, de sufrir por la ausencia, de realizar los primeros envites sin sentido y sin lógica, pero dictados por el ansia de compartir el deseo. Todo se contagia en esas idas y venidas de añoranzas que se trasladan a la eterna pregunta sin respuesta, ¿qué habrá sido de…? El ya viejo Alexander Clave busca respuestas, quiere conocer lo que un día fue su vida, lo que un día fue su pasión más mordaz, lo que un día le hizo sentirse vivo. 

Banville evoca las escenas sexuales con un tino extraordinario. Juega con la información aparentemente velada pero que en realidad describe con pulcritud y con todo tipo de detalles –siempre dentro de un orden-. La decepción también tiene su particular engranaje, la desidia por ese tiempo que queda o que no se aprovechó cómo era debido.

Mención especial merece la traducción de Damià Alou en todo el engranaje complejo y repleto de ramificaciones en la construcción  que plantea Banville.

‘Antigua luz’ es una grandísima novela sobre un aprendizaje tardío que vuelven a situar –una vez más- a Banville como un más que firme candidato para el Nobel.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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'THE PURGE'. Barra libre de violencia



CRÍTICA DE CINE

'The Purge' (James DeMonaco. Estados Unidos, 2013. 86 minutos)

A viva voz, casi en grito, expone ‘The Purge’ de inicio un argumento de mal gusto, barra libre de violencia durante 12 horas. Todo vale en ese periodo durante un día al año. La distopía pudiera haber resultado original de haber sido trabajada con un poco de profundidad, exponiendo causas y consecuencias. Ya desde el arranque no se advierte ningún contraargumento a la fórmula, la sociedad parece aceptar feliz la existencia de ese día, ‘La purga’, como base de una sociedad estable en lo social, ético y económico. Ese hueco que proporciona tal equilibrio es la válvula de escape para dejar libre sin cargas morales el resentimiento acumulado por cada ciudadano durante el resto del año.
 
La escasa consistencia con el que se aborda una idea sobre el papel tan potente arrastra así a lo que viene a continuación. Aunque suenen ecos a ‘Funny Games’ e incluso a ‘Eyes Wide Shut’, todo en este producto se advierte postizo, hueco por dentro y fuera, nada que importe más allá que hacer taquilla. Y da igual que se recurra a Ethan Hawke, sorprendentemente activo en las últimas fechas como icono del terror. Su papel no tiene vida y le deja en mal lugar. Indefendible, como el resto de personajes, movido por la escritura y no por las emociones. Meritorio es en este sentido y sin dudas haber conseguido perfilar una de las familias más aborrecibles de los últimos tiempos. Lo peor es que hacerlos odiosos no era el objetivo, sino lo contrario.
 
Las situaciones inconsistentes se suceden y se acumulan hasta la supuesta traca que pone el punto final, en el que se utiliza cruelmente a un personaje de clase baja para poner en marcha un nuevo ejercicio de lavado de conciencia de la burguesía norteamericana. Incluso la violencia que se podía predecir de un filme de estas características, con un argumento tan al límite, es blanquecina, inofensiva. La purga, en definitiva, debería hacerse para productos de estas características, que venden ideas peligrosas -ojo a posibles relecturas- y que no ofrecen nada más que docilidad, previsibilidad y tedio.
 
RAFAEL GONZÁLEZ

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'TÚ Y YO'. El regreso del guerrero



CRÍTICA DE CINE

'Tú y yo' (Bernardo Bertolucci. Italia, 2012. 90 minutos)

Bertolucci vuelve a dirigir. Las fuerzas que ha sacado para rodar las ha encontrado en una novela que vuelve a tener como protagonistas a dos jóvenes. El director italiano, como ya hiciera en ‘Soñadores’, encuentra en cierta fragancia juvenil ese impulso que le dota de la adrenalina y mordacidad suficiente para  combatir hasta el último suspiro.

‘Tú y yo’ es una película que ofrece muy poco o nada. Partiendo de una historia tan poco interesante como previsible, Bertolucci filma a un adolescente turbio, conflictivo, refugiado en su música, que tiene ensoñaciones y pesadillas y que cuenta historias a su abuela en el hospital. Su condición de rebelde que realiza preguntas incómodas es sólo una estrategia –del novelista- para que contraste con la evolución del personaje.

Bertolucci mueve la cámara intentando dotar de ritmo a una trama que no lo tiene. Ni siquiera el engaño, como muestra de esa rebeldía, ofrece nada más. La relación tirante con su madre, su forma de no ir a ese viaje escolar y quedarse encerrado en un sótano atiborrado de comida basura no son más que extraños avatares que discurren sin ofrecer nada que no haya quedado patente en los primeros minutos de la película.

En esa extraña huida de sí mismo se da la casualidad de que coincide con la hermanastra, que por motivos del azar –y de un flojo creador de historias- da a parar en el mismo sótano en busca de ropas que un día tuvo en aquella casa. Ella también es una inadaptada, pero esta similitud sirve para que comiencen a verse diferentes contrastes en ese problemático adolescente. Se descubre que es ordenado y que en realidad madura con soltura cuando tiene que enfrentarse a las necesidades de esa hermana que intenta dejar la heroína. Lástima que en esas escenas de verdadero sufrimiento se hayan rodado de un modo tan limpio, incluso erótico, podrían haber aportado un carácter muy necesario para este tipo de historia, pero no, la suciedad del baño es limpia y el dolor es un tanto impostado. Todo esto continua aunando a los dos personajes por esa especie de odio a un mismo padre que desde la distancia parece despreocuparse de ambos. El amor florece en este adolescente que ya no se refugia tanto en la música y en las hormigas para encontrar consuelo en el contemplar a su hermanastra.

Pese a que la cámara está próxima, todo parece filmado desde una distancia terriblemente insalvable  para empatizar con unos protagonistas tan inmaduros como inconsecuentes. Evidentemente, todas estas circunstancias lastran el resultado global de la película. Los secretos, las confesiones y las extrañas compañías únicamente consiguen alargar un metraje ya vacío.

Eso sí, hay planos que siguen demostrando que el italiano no se ha olvidado, al contrario, de rodar. Es bueno que Bertolucci esté de vuelta,  aunque sea tan difícil reconocerle.
 
IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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'MEDUSA'. Ricardo Menéndez Salmón




CRÍTICA LITERARIA

'Medusa'
Autor: Ricardo Menéndez Salmón
Editorial: Seix Barral
Páginas: 160
Año: 2012


EL TALENTO DE MR. MENÉNDEZ SALMÓN
 
‘Medusa’ es una novela magistralmente construida. Desde su comienzo se deja constancia de que Menéndez Salmón es una de las voces más originales y talentosas del panorama literario español. Su escritura posee fuerza, destreza, determinación y mucha valentía. Sus temáticas son comprometidas –como ya ocurrió en ‘La ofensa’- y no se esconde en sus valoraciones ni en los rumbos que toman sus escritos. ‘Medusa’ tiene al siglo XX con todo su dolor como testigo de esta brillante novela, que sigue los pasos de Prohaska, una especie de artista multidisciplinar, al servicio fundamentalmente de los nazis. La captación de imágenes con su cámara, ya sea fotográfica o cinematográfica, o sus dibujos dejan constancia del dolor y los estragos  que dejan tras de sí todas las desgracias bélicas de un siglo que aparece dolorosamente reflejado.

Todo lo argumenta el autor bajo una exhaustiva investigación tras encontrar unas imágenes realmente  impactantes que han sido firmadas por Prohaska.  Casi a modo de Cide Hamete Benengeli , el único amigo de Prohaska –Stelenski-  es quien ofrece mucha información sobre ese hombre que lleva consigo el dolor de la masacre contemplada a lo largo de más de treinta años. El autor ofrece una gran dosis de intimidad y genera un pacto con el lector que le lleva a adherirse a una vida en continuo peregrinaje y  dolor. Las diferentes masacres son narradas con una precisión tan acertada como ilustrativa. El empleo del lenguaje del autor gijonés es magnífico, las palabras son las precisas para retratar el horror de la humanidad autocondenada a una violencia tan indeseable como innecesaria. La esfera privada de Prohaska también tiene cabida en ese universo de dolor. Las desgracias personales a las que asiste desde una infancia desdichada le acompañan en su aventura, ligada a ese desgarro emocional continuo. Conocer esos aspectos privados, ya sean conyugales o paternales, confiere una humanidad al protagonista que por momentos parece no tener o no querer reconocer. No hay lirismo en lo expuesto, no hay recreaciones de momentos idílicos. Todo sigue la trayectoria del no querer dejar nada para la posteridad, la existencia de uno como fin de todo, sin recuerdos, sin nostalgias, sin datos que lo acrediten… pero en esto hay una salvedad y con ella el autor hace verdaderas maravillas para expresar las consecuencias de ciertas obras del artista.
 
Por medio del biógrafo-narrador-historiador que relata la novela se desmenuza un claro exponente ético: la captación de instantes cruciales por medio de fotos, dibujos y película posee como un instrumento determinante como legado para asumir lo que ocurrió y  exponer todo  lo acontecido. Todo es un desfile del desgarro humano con monstruos sin alma que aniquilan sin pudor. En esto se ofrece una extraña dualidad en la concepción que existe del propio protagonista ¿se le incluye dentro de la barbarie como un brazo ejecutor más o queda fuera de la misma? Es muy acertado el posicionamiento del autor, todo queda un tanto soterrado pero no para huir sino para que sea el propio lector quien determine si es que hay algo que determinar. Posiblemente el momento de anagnórisis saque de cierto ensimismamiento. Prohaska refleja el derrumbe del ser humano pero su talante nunca es cínico, más bien observa y es testigo de primera mano de esa fealdad ética que destroza y extermina.

‘Medusa’ es también una especie de ensayo, en el que la filosofía, la historia, el arte, la literatura, el cine y la fotografía se combinan en unas reflexiones tan límpidas que sirven para dejar constancia  que Menéndez Salmón sabe emplear muy bien todo su aprendizaje y manejarlo con un estilo tan personal como efectivo. La precisión y el excelente desarrollo de las recursos de la ficción, convierten a  ‘Medusa’ en una novela imprescindible que combina de un modo exquisito el continuo dialogo entre mito e historia y que sitúa a su autor  -si es que no lo estaba ya- como una figura tan original y brillante, no solo en el panorama español, sino europeo.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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'GUERRA MUNDIAL Z'. Un hombre con suerte



CRÍTICA DE CINE

'Guerra Mundial Z' (Marc Forster. Estados Unidos, 2013. 116 minutos)

Los zombis no desfallecen en a estas alturas en el empeño de ser un enquistado ‘trending topic’. A la estela de 'The Walking Dead', bien pertrechada de referentes, están saliendo y reproduciéndose sin freno infinidad de productos que les ofrecen el protagonismo, ya sea con mayor o menor fortuna. Así resulta complicado sorprender, que es justamente lo que no hace ‘Guerra Mundial Z’. Arrinconado el libro que le da origen, la historia aparece convenientemente pautada a los pies de una estrella como Brad Pitt. Un aviso lo daban sus poco acertadas declaraciones previas, en las que se felicitaba de haber realizado una película cuyo visionado podía compartir con sus hijos.
 
De esta forma, avisado y después comprobado, que no espere demasiado el habitual al subgénero. Los zombis de ‘Guerra Mundial Z’ apenas cuentan. Sus mordiscos ni se ven ni duelen, aunque físicamente parezcan pertenecer a la más avanzada red internacional de dopaje. La sangre no se derrama y su pasado ni importa ni existe. No es momento para ponerse trascendentes, tampoco hay tiempo, en este largometraje, más cercano en su vena más superficial al ‘Contagio’ de Soderbergh o al presunto trascendentalismo de ‘La guerra de los mundos’ que al filón de ‘The Walking Dead’ y familiares cercanos como ’28 días después’.
 
Brad Pitt carga sobre sus espaldas con la responsabilidad de salvar al planeta. Nada que espante, por otra parte, a un personaje atornillado a los peores clichés, padrazo de familia que reniega de su pasado como investigador de la ONU. Es un personaje unidimensional, como los restantes que pululan por la película. La mayoría de secundarios apenas tienen relieve, algo gravoso al referirse a la familia del protagonista –abnegada esposa y rubios hijos- y su inane subtrama en el portaaviones. Se le ven los cortes por todos los ángulos. Había que adelgazar un producto que, a nivel visual, sí tiene empaque. Marc Forster le da solvencia y consigue instantes que llaman la atención, como en el aterrizaje en Corea del Sur o en la espectacular –y valiente- escena aérea. Los mejores momentos, a pesar de todo, no llegan vía presupuesto, estrella de reparto o director consecuente. Es cuando aparece, sea intencionado o no, el humor. Sea negro o metafórico –la secuencia en Israel, con árabes e israelíes cantando- o más blanquecino, con ese Brad Pitt, el hombre con suerte, chulesco y desafiando a los pobres zombis refresco en mano.
 
Así, sin demasiado trascendencia, transcurre un largometraje que en cuanto se apaga se olvida, a pesar de hablar de asuntos nada banales como una guerra mundial. Se queda en ligera escaramuza, suficiente para pasar un rato sin una de las indigestiones típicas del ‘blockbuster’ veraniego.

RAFAEL GONZÁLEZ

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'HOY HABLAMOS DE...'. Javier Leal



RESEÑA DE UN MANUAL DE ENSEÑANZA DE ESPAÑOL (ELE)

'Hoy hablamos de...'
Autor: Javier Leal
Editorial: Edinumen
Páginas: 72
Año: 2013
 

'Hoy hablamos de…' contribuye a paliar una carencia fácil de detectar en la biblioteca de manuales centrados en la enseñanza del español. La nueva publicación de la editorial Edinumen, dedicada a los niveles A1 y A2, se presenta bajo las siguientes credenciales: ‘Temas, actividades y tareas para las clases de conversación’. Su apuesta aparece clara desde el inicio. La expresión e interacción oral recorren de principio a fin cada uno de los diez temas que componen el manual, de Javier Leal Caballero. 

La experiencia del autor en cursos de conversación se hace notar. Cada uno de los temas está adecuadamente secuenciado. La tarea final es reconocible y cada actividad conduce a ese lugar. La variedad de dinámicas es una de las mayores virtudes de 'Hoy hablamos de…', junto a su carácter práctico y la facilidad con la que puede ser llevado al aula. El manual no se limita a trabajar en parejas o en grupo clase, sino que propone otras opciones que contribuyen a fomentar el aprendizaje colaborativo. Es significativo en este sentido el componente lúdico. El autor considera que no hay nada mejor que un ambiente distendido en el aula para potenciar la interacción oral y originar un mayor número de situaciones comunicativas. Un ejemplo constituye la inclusión del tema titulado ‘Vamos a jugar’, ubicado al final del manual, y que se dedica a repasar los contenidos anteriores mediante diferentes actividades lúdicas.

Los temas seleccionados se ajustan a los marcados por el Plan Curricular del Instituto Cervantes para los niveles A1 y A2. Su realización, por lo tanto, podría verse como un buen complemento a los contenidos trabajados en el aula. No obstante, algunas actividades podrían resultar de cierta dificultad para un estudiante de estos niveles, por lo que será el profesor el que finalmente deberá decidir sobre su idoneidad en función de las características del grupo con el que trabaje. Asimismo, el autor intenta ir un paso más allá en el campo del léxico, introduciendo un vocabulario en ocasiones diferente al que se repite en los manuales de enseñanza de español como lengua extranjera. Esta originalidad e innovación, adecuada en todo momento a los temas planteados, es una de las principales señas de identidad de 'Hoy hablamos de…'

En cuanto a la presentación, 'Hoy hablamos de…' es un manual ligero y manejable, de 72 páginas. Cada tema ocupa seis páginas. Da la impresión de que en ocasiones es un espacio demasiado reducido para la cantidad de información, actividades e imágenes de los que consta cada capítulo. Las últimas páginas están dedicadas a ofrecer las soluciones y determinadas actividades cuentan con pequeñas sugerencias para ser llevadas al aula. El material extra que se requiere en diferentes momentos se encuentra en la plataforma virtual de la editorial y es importante tenerlo en cuenta a la hora de planificar cada sesión.

'Hoy hablamos de…' se constituye, en definitiva, como un interesante trabajo dedicado a una de las actividades comunicativas más complicadas de tratar adecuadamente en el aula. En este manual los estudiantes necesitarán hacer un esfuerzo en esta área y poner en práctica lo estudiado para llevar a cabo las actividades propuestas en cada sesión. Es de esperar que la saga iniciada con este libro siga por este camino y lo potencie, ampliando su alcance una vez se adentre en niveles superiores.
 
RAFAEL GONZÁLEZ

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'HÉCUBA'. Un gran espectáculo visual



CRÍTICA DE TEATRO

'Hécuba'
Autor: Eurípides
Adaptación: Juan Mayorga
Dirección: José Carlos Plaza
Festival Internacional de Teatro Clásico Mérida 2013

La increíble humanización a  la que Eurípides se acerca en la construcción de sus personajes, -adelantándose tantos siglos, casi hasta el XIX, en el planteamiento sicologista de su trazado-, encuentra una hábil versión en la 'Hécuba' de Juan Mayorga, recreada y llevada a escena por uno de nuestros más grandes directores de puesta en escena, Jose Carlos Plaza, y producida por Pentación. Jesús Cimarro, su director, y responsable del Festival de Teatro de Mérida, logra un nuevo éxito, tanto con este montaje, como con la organización del Festival resucitado gracias a su esforzada gestión.
'Hécuba' es ante todo y sobre todo, un gran espectáculo visual, de una enorme belleza plástica: la escenografía (del propio Plaza),  y la iluminación de Toño Camacho, junto con el vestuario de Pedro Moreno, tan atemporal y tan de época al mismo tiempo,  a quien con el paso de los años no sólo no se le agota la imaginación, sino que en cada espectáculo sorprende con su creatividad en el diseño, envuelto todo en la música y en el espacio sonoro de Mariano Díaz y el maquillaje de Juan Pedro Hernández.
 
El reparto, encabezado por Concha Velasco, impecable y contenida, aparece coralmente armonizado. Y en él, Alberto Iglesias destaca ofreciendo la credibilidad de un Poliméstor que de asesino y villano se convertirá en el profeta que anuncia el cruel destino que aguarda a quienes le rodean, el único destino que puede esperar a quienes ejercen la violencia. Los textos fluyen desde el escenario, sorprendentemente actuales en torno al absoluto absurdo de las guerras, de cualquier clase de guerra. 
 
Por mucho que siglo tras siglo quieran justificarlas con grandes palabras patrioteras, tan vacías,  quienes las provocan y quienes de ellas se benefician a costa de quienes directamente las sufren, la única realidad es que la violencia siempre es injustificable, se ejerza en nombre de quien se ejerza. La violencia sólo genera violencia, sólo constituye un sinsentido, el más absurdo, estúpido y cruel sinsentido.
 
CARLOS ÁLVAREZ-NÓVOA (Firma invitada)

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