Aquí va una lista de películas destacadas entre lo engullido por La Carcoma en 2013:
‘La gran belleza’. Paolo Sorrentino. Italia.Película radiante y sin fisura alguna. El tratado sobre la decadencia que dirige un lúcido Sorrentino es una aventura repleta de arte, deseo, dolor, humor decepción, muerte y amor. La interpretación de Toni Sorvillo es tan ilustrativa como emotiva. Muy por encima de lo visto en 2013.
‘El muerto y ser feliz’. Javier Rebollo. España.
El cambio de rumbo de Javier Rebollo tiene como resultado una película tan original como ingeniosa. Una ‘road movie’ honesta y demoledora en la que el humor, las tetas y las coplas dan cobijo a la aventura de Santos en su camino hacia ninguna parte atiborrado de morfina. Imprescindible.
‘Ida’. Pawel Pawlikowski. Polonia.
La nueva joya del cine europeo. Deslumbró en Gijón y se ha asegurado su distribución en España (prevista para febrero). En blanco y negro, casi sin diálogos, Pawlikowski se las arregla para fabricar una insólita ‘road movie’ que habla del terremoto emocional de una joven novicia y de las grietas dejadas por una infame guerra en un país con demasiadas cicatrices abiertas aún.
‘Rush’. Ron Howard. Estados Unidos.
Lo de Alonso y Hamilton son travesuras de niños caprichosos al lado de la riña sostenida a lo largo de años por Niki Lauda y James Hunt. Hacía tiempo que no se veía tan cómodo tras la cámara a Ron Howard como en esta película que dignifica el tantas veces denostado subgénero deportivo. Y lo hace pisando a fondo, con aplomo en las escenas de circuito y perfilando en pantalla uno de los mejores antagonismos que se recuerde.
‘Los ilusos'. Jonás Trueba. España.
Película generacional que retrata con honestidad y algo de ingenuidad esa incertidumbre y tiempos muertos y de espera que rellenan en la actualidad la vida de tantos jóvenes. Sonoro paso adelante de Jonás Trueba en su segundo largometraje. Tuvo otro acierto ‘Los ilusos’, el recorrido que trazó en su singular apuesta de distribución fuera del círculo comercial.
‘Amor’. Michael Haneke. Austria
Dolor, talento, música, honestidad, amor, deseo, huida, palabras, más dolor, más talento, más amor. Despliegue de un torbellino emocional plagado de instantes brillantes que enfrentan al espectador con un posible yo como protagonista en el que tiempo –de nuevo- vuelve a recordarnos que se condensa sin piedad.






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