'OPERACIÓN TRUENO'. El paso definitivo


CRÍTICA DE CINE

´Operación trueno' (Terence Young, Reino Unido.1965. 129 minutos)

Dedicada a  Pas

‘Operación Trueno´ sigue gozando de buena salud tras el paso de los años, al igual que la dirección de Terence Young, el director que mayor partido supo sacarle a James Bond. Se agradece y mucho, que la Filmoteca haya decidido rescatar unos cuántos títulos de la saga, lástima que no sean todos –los de Connery, evidentemente-.

Cuando a Terence Young le encargaron dirigir la primera película de la saga literaria de James Bond, muy serio, respondió que solo adaptaría tres títulos de la serie: ‘Dr. No’, ‘Desde Rusia con amor’ y ‘Operación Trueno’. A la postre fueron realmente las tres que dirigió, pero en ese momento nadie era consciente de que Bond se convertiría en la saga más exitosa y continuista que ha dado el cine a lo largo de su historia. Los primeros devaneos se inclinaron por elegir ‘Operación Trueno´ como ese debut –sin contar la comedia y miniserie televisiva ´Casino Royale’- debido a toda la acción que contenía. Fue un acierto que se inclinasen por ‘Dr. No’, dado que  ciertas carencias presupuestarias hubiesen llevado a Bond a la lona con un K.O. casi histórico. 

‘Operación Trueno’ llegó en el momento justo como cuarta entrega fílmica de la serie. La tercera dirección de Terence Young,  aún no siendo tan brillante como ‘Desde Rusia con amor´, si lleva al asentamiento ya global de Bond en su porvenir. Aunque la adaptación del libro se suaviza –fundamentalmente en el aspecto de las resacas de 007, como en todas- sí está realizada con mucha precisión en lo que a diversas acciones se refiere, sería algo más que un basado en. Evidentemente el Bond de los libros no es exactamente el de las películas. Ese encanto, esas maneras que aportó Connery, le deben mucho a Young, que cuidó tanto los detalles que han perdurado hasta el día de hoy –aunque Craig sea más salvaje-. 

‘Operación Trueno´ no deja de ser una película arriesgada para los tiempos que corrían. Que la gran mayoría del rodaje fuese bajo el agua demuestra la confianza que se tenía en el resultado de la misma para captar toda la atención del público. Las coreografías están muy trabajadas y de nuevo se juega con un aspecto de verosimilitud muy importante. Todas las historias de las cuatro primeras películas de la saga son consistentes en cuanto a la trama se refiere. Si se analizan con precaución, se observa que no es todo tan alejado de situaciones que realmente podrían suceder –atracadores de reservas monetarias de un país, creador de un descifrador, sustracción de dos bombas a la OTAN….-  Tampoco los artilugios que emplea Bond son nada del otro mundo –una pistola, un maletín con un cuchillo y con doblones de oro, un reloj contador geiger, quizá lo único más extraño sea el coche que tiene en ‘Goldfinger’-. De este modo, el espectador podía sentir una identificación en ciertos aspectos con 007 y adentrarse en historias en las que hasta él mismo, por circunstancias vitales, podría verse envuelto. Eso sí, nunca del modo tan realista y asfixiante como las protagonizadas por el detective  Marlowe.

‘Operación Tueno’ supuso el asentamiento de esa base que ya fueron lingotes de oro tras la comercial ‘Goldfinger’. La madurez del personaje llega en este título a su cota más elevada. A partir de este momento ya nada será lo mismo. El despliegue brutal que tiene toda la película con respecto a medios empleados, son menudencias si se comparan con las posteriores. La mayor inversión no supone una mejor historia y eso fue un hecho con el abandono de Connery como Bond. 

La estructura del film es cuanto menos peculiar. Toda la primera parte del metraje se desarrolla en una clínica en la que Bond se recupera de ciertas heridas y fundamentalmente se desintoxica del alcohol –aunque se prescinda de ello en la película- y allí entra en relación con los primeros atisbos de lo que será su misión. Toda esa transición es llevada de un modo efectivo por una dirección que deja que se desprendan todos los encantos de un Bond obsesionado por dejar su impronta en cada frase. Se juega mucho con el humor –como la escena en la que Bond deja “cociendo” a uno de los villanos en un baño caliente- y la triste realidad de las consecuencias posibles del plan de Spectra.  Los detalles en la historia cobran un protagonismo muy importante y suman en el haber del resultado final. La piscina repleta de tiburones resulta inquietante, al igual que la escena nocturna en Palmira o, cómo no, ese magnífico baile con ecos de amante afligida que mantiene Bond con la villana atractiva en pleno carnaval.

Adolfo Celi y su parche en el ojo son garantía máxima para ser un villano con pulso. Realmente su grado de enajenación es cuanto menos inquietante, no solo le mueve la avaricia, sino unos celos que consiguen que su plan se vaya al traste. Las chicas Bond, ya sea la enérgica  Luciana Paluzzi en su papel de villana, como  Claudine Auger en su rol de chica Bond, no son meras figuras hermosas y elegantes que dan colorido y curvas a la película. Sus interpretaciones son bastante sólidas y verosímiles, aportando su importante granito en una trama que quizá peque de demasiada espectacularidad en la lucha final bajo el agua y eso le haga perder algo de consistencia –cosechó el Oscar a los mejores efectos especiales-, aunque no reste prestancia al resultado global de una película que ha sido, es y será imprescindible en cualquier veraneo.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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